Preguntas Frecuentes

¿Tienes dudas sobre la Hipertensión arterial y sus principales síntomas?

Cuando se mide la presión, se registran dos números, por ejemplo 120/80 mmHg (milímetros de mercurio). El primer número, presión sistólica o máxima se refiere a la tensión que ejerce la sangre en las paredes de las arterias cuando el corazón se contrae, las cuales se dilatan. El segundo número, o el menor, presión diastólica o mínima, se refiere a la presión de la sangre en las arterias, cuando el corazón se relaja (en reposo) entre latidos, regresando las arterias al tamaño que tenían antes de su distención.

La presión normal es igual o menor de 120/80 mmHg. Una presión arterial de 120-139 mm Hg y/o 80-89 mmHg se considera “prehipertensión”. Si es adulto y su presión es igual o superior a 140 mmHg y/o 90 mmHg, usted tiene hipertensión. Si tiene diabetes o enfermedad en los riñones, su médico deseará que su presión sea menor de 130/80 mmHg. Si su presión sube por encima de ese límite y permanece allí, usted tiene un mayor riesgo de complicaciones.

Su médico podría medirle la presión varias veces durante algún tiempo antes de llegar a una conclusión sobre si usted es hipertenso.

Es el aumento de la tensión que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias cuando el sistema que la regula no funciona correctamente.

La presión arterial se considera alta si la presión sistólica es consistentemente igual o superior a 140 mmHg y/o la presión diastólica es consistentemente igual o superior a 90 mmHg o ambas se encuentran elevadas. Se habla de hipertensión cuando se detectan cifras de presión arterial por encima de un valor que, por consenso, se ha fijado en 140/90 mmHg.

Hay 3 grados diferentes de hipertensión basados en su aumento. Éstos son: grado I, II y III. Los términos “leve y moderado” ya no se usan para definir niveles de hipertensión, con el objeto de que la gente crea equivocadamente que la presión “leve o moderada” no tiene importancia.

En el 97% de los casos de hipertensión no se identifica ninguna causa, clasificándose en: Primaria y Secundaria.

Hipertensión primaria:Esencial o idiopática, se desconocen las causas específicas aunque se relaciona con una serie de factores predisponentes como: herencia, edad, sexo y raza o con factores de riesgo como: tabaquismo, alcoholismo, diabetes, obesidad, aterosclerosis, sedentarismo, consumo de sal, etc.

Hipertensión secundaria: Cuando su causa es conocida, por ejemplo: enfermedades renales, endócrinas, vasculares, aumento de catecolaminas, mineralocorticoides, etc. Ésta suele presentarse en un 3% de los pacientes hipertensos.

La hipertensión arterial a menudo es llamada el “asesino silencioso” porque no produce ningún signo o síntoma que le adviertan que tiene un problema.

La gente piensa a menudo que los dolores de cabeza, mareos o hemorragias de la nariz son signos de advertencia frecuentes de presión arterial alta. Es cierto que unas cuantas personas con hipertensión en etapa temprana tienen un dolor sordo en la parte posterior de la cabeza cuando despiertan en la mañana. O tal vez tienen más hemorragias nasales de lo normal. Pero generalmente, la mayoría de la gente no presenta ningún signo o síntoma.

Se puede padecer hipertensión durante años sin saberlo. En este momento, aproximadamente 8.5 millones de mexicanos la padecen, y el 50% de ellos no sabe que su presión arterial es demasiado alta. El trastorno se descubre con frecuencia durante un examen médico de rutina, cuando se le toma la presión arterial.

Signos o síntomas tales como el dolor de cabeza, mareo o hemorragia nasal no ocurren típicamente hasta que la hipertensión se encuentra ya avanzada y posiblemente pone en peligro la vida. Sin embargo incluso algunas personas con presión arterial grado III no presentan ningún signo o síntoma.

Todos tenemos presión arterial y la necesitamos. Sin ella, la sangre no podría circular por el cuerpo. Y sin la circulación de la sangre, los órganos vitales no recibirían oxígeno y los nutrientes que necesitan para funcionar.

Por eso es importante informarse sobre la presión arterial y cómo mantenerla dentro de los límites saludables.

Cuando late, el corazón bombea sangre hacia las arterias creando una tensión dentro de ellas. Esa tensión hace que la sangre circule por todas las partes del cuerpo.

Si usted es una persona sana, sus arterias son elásticas. Las arterias se ensanchan cuando su corazón bombea sangre a través de ellas, su distención depende de la fuerza que la sangre ejerza sobre las arterias.

En condiciones normales, su corazón late de 60 a 80 veces por minuto. La presión sube con las contracciones y baja cuando el corazón descansa entre latidos. La presión puede modificarse rápidamente como una respuesta normal de su cuerpo a sus actividades diarias, con el consumo de algunos medicamentos de venta libre o alimentos y al estrés.

Por lo que la presión no es una constante sino una variable, la cual sufre modificaciones durante las 24 horas del día.

Una determinación de la presión arterial de 140/90 mmHg se considera alta. Pero una sola lectura no es suficiente para diagnosticar que hay presión arterial alta, 35% de personas con presión elevada en una sola lectura no suele tener la presión arterial alta cuando se le mide de nuevo. Sólo si la lectura es sumamente alta una presión sistólica de 190 mmHg o más, o una presión diastólica de 110 mmHg o más- se establece el diagnóstico con una sola determinación. Generalmente se establece la determinación de hipertensión sólo después de tres visitas al médico por lo menos. La presión arterial se tomará dos o más veces en cada visita para un total de seis valoraciones por lo menos. Si las determinaciones muestran persistentemente que la presión es 140/90 mmHg, es indicativo de hipertensión.

El tratamiento de la presión arterial alta varía en cada individuo. El tipo de tratamiento que funciona en una persona puede no ser útil en usted. La forma de tratar su hipertensión depende del grado de presión arterial y de los resultados de la historia clínica, exploración física y pruebas de laboratorio.

Existen básicamente dos métodos para disminuir la hipertensión; cambios al estilo de vida y medicamentos. Dependiendo de la salud y factores de riesgo, los cambios recomendados en el estilo de vida pueden incluir reducción de peso, mayor actividad física, comer más saludablemente, reducir el sodio, dejar de fumar, limitar el alcohol y controlar el estrés.

Existen diversos tipos de medicamentos que ayudan a disminuir su presión arterial de formas diferentes.

Muchos pacientes que toman medicamentos para la hipertensión creen que no es importante hacer cambios en su estilo de vida porque los fármacos resolverán el problema por sí solos. ¡Esto no es cierto!

Algunas veces pueden reducir la presión arterial, sólo un cierto grado, y ese grado no es suficiente para llevar la presión arterial a un nivel óptimo o normal. Sin embargo, los cambios en el estilo de vida además de los medicamentos pueden ayudar a menudo a alcanzar una presión normal.

Si la presión arterial se mantiene dentro de lo normal, los cambios en el estilo de vida pueden ayudar a reducir el número de medicamentos que necesita diariamente.

Menos medicamentos significa menos costos. Además si se presenta algún efecto secundario molesto, disminuyendo la cantidad, éste puede reducirse.

Los agentes diuréticos son con frecuencia los primeros que se eligen. Esos medicamentos ayudan a controlar la presión eliminando el exceso de sal y agua de su cuerpo. Su médico le recetará la opción que sea mejor para usted.

Si el tratamiento con diuréticos no hace que se le normalice la presión, su médico puede indicarle otros medicamentos. Por ejemplo, usted podría tener que tomar una tableta que contenga un agente diurético y uno de los otros medicamentos para bajar la presión.

Usted tiene que ver a su médico con frecuencia, los medicamentos no se deben interrumpir hasta que su presión arterial quede controlada. Después de eso, quizá vea a su médico sólo 3 ó 4 veces al año.

Su médico podría tener que probar varios medicamentos antes de encontrar el que baje su presión con menos efectos secundarios.

Establecer un estilo de vida saludable en todos los individuos es imprescindible para prevenir la elevación de la PA y es indispensable como parte del tratamiento de las personas hipertensas. La modificación más importante en el estilo de vida es la que se relaciona con la PA. Ésta incluye reducción de peso en los pacientes obesos y personas con sobrepeso, adopción de una dieta saludable rica en potasio y calcio, reducción de sodio en la dieta, actividad física y moderación en el consumo de alcohol. Las combinaciones de dos o más cambios en el estilo de vida pueden dar mejores resultados.

La mayoría de los tratamientos para la hipertensión se basan en alguna combinación de dieta, pérdida de peso, actividad física habitual y medicamentos. A continuación les damos una breve explicación sobre cada opción.

DietaSu médico y otros profesionales de la salud (dietistas certificados, enfermeras(os), médicos auxiliares, etc.) pueden guiarle para empezar o seguir una dieta que le ayude a reducir la presión y a controlar el peso. La dieta incluirá un mayor consumo de frutas y vegetales, cereales, arroz, panes integrales, y menos alimentos fritos y carne grasosa.

Bajar mucho de pesoMuchas personas con hipertensión tienen sobrepeso. Si ése es su caso, su médico puede recetarle una dieta y un programa de ejercicios. A menudo, cuando las personas bajan de peso, su presión baja también. El exceso de peso es un factor de riesgo para las enfermedades del corazón. Bajar de peso puede ayudarle a mejorar su presión y también a mantenerse saludable en otros aspectos.

Si se le prescribe una dieta, sígala cuidadosamente, incluyendo los consejos para reducir la cantidad de alcohol que toma. Las bebidas alcohólicas son bajas en nutrientes y altas en calorías, así que es mejor evitarlas si usted está intentando bajar de peso

Algunas veces consumir menos sodio puede ayudar a bajar la presión. Si ése es su caso, su médico le recomendará una dieta baja en sal.

Actividad físicaPor lo que la presión no es una constante sino una variable, la cual sufre modificaciones durante las 24 horas del día.

No tenga miedo de ser activo. Ayuda a reducir la presión arterial y hasta puede ayudarle a bajar de peso o a mantenerse en el mejor peso. Su médico deberá sugerirle el mejor tipo de ejercicio para usted. Cualquier actividad física que disfrute y haga regularmente estará bien. La actividad física deberá ser parte de su programa diario.

De 30 minutos de actividad física moderada, 5 días de la semana, ó 20 minutos de actividad física vigorosa, 3 días a la semana.

La hipertensión necesita controlarse porque con el tiempo la fuerza excesiva sobre las paredes de las arterias suele dañar seriamente muchos de los órganos vitales del cuerpo. Generalmente, mientras más alta es la presión arterial ó más tiempo está sin control, mayor es el daño y, cuando los síntomas aparecen, puede ya haber ocurrido alguna lesión en algún órgano.

Numerosos estudios han demostrado una relación directa entre la hipertensión no controlada y el aumento del riesgo de accidentes vasculares cerebrales, ataques cardiacos e insuficiencia cardiaca y renal. Los sitios del cuerpo típicamente más afectados por la hipertensión incluyen las arterias, el corazón, el cerebro, los riñones y los ojos.

El daño a las arterias por la hipertensión puede causar arteriosclerosis, aterosclerosis y aneurismas.

Obesidad: Tener sobrepeso aumenta el riesgo de desarrollar hipertensión arterial por varias razones. Mientras más masa corporal se tiene, más sangre se necesita para que el oxígeno y los nutrientes lleguen a los tejidos. Esto significa que el volumen de sangre que circula en los vasos sanguíneos está aumentado, creando una fuerza adicional sobre las paredes de las arterias.

Inactividad: La falta de actividad física aumenta el riego de hipertensión porque incrementa el sobrepeso. Las personas inactivas tienden también a tener mayor frecuencia cardiaca y el músculo del corazón tiene que trabajar más con cada contracción. Mientras más fuerte y más frecuente tiene que bombear el corazón, mayor es la fuerza que se ejerce sobre las arterias.

Tabaco: Actualmente el tabaquismo es el segundo factor de riesgo de mortalidad mundial después de la hipertensión, mueren más personas en el mundo por consumo de tabaco que por ningún otro factor de riesgo. Se han identificado al menos 25 enfermedades mortales y discapacitantes atribuibles a su consumo; por lo anterior, las principales causas de muerte son evitables.

Las sustancias químicas que se encuentran en el tabaco principalmente la nicotina pueden dañar el revestimiento (endotelio) de las paredes arteriales, haciéndolas más propensas a la acumulación de placas.

La nicotina del tabaco hace que también el corazón trabaje contrayendo temporalmente los vasos sanguíneos, aumentando la frecuencia cardiaca y la presión arterial. El monóxido de carbono en el humo del cigarro reemplaza el oxígeno en la sangre.

Sensibilidad al sodio: Su cuerpo necesita cierta cantidad del mineral sodio (sal) para mantener la química que ocurre dentro de las células. Sin embargo entre el 25 -30% de las personas son más sensibles a la presencia de sodio en la sangre que otras, almacenándolo más fácilmente, lo que lleva a retener líquidos y aumentar la presión arterial. Una fuente común de sodio es la sal de mesa.

Potasio bajo: El potasio es un mineral que ayuda a equilibrar la cantidad de sodio en los líquidos celulares. Si en la alimentación no se incluye suficiente potasio, se puede acumular demasiado sodio, aumentando el riesgo de desarrollar hipertensión.

Exceso de alcohol: Las personas que toman tres o más copas al día tienen una mayor incidencia de hipertensión que las que no beben. El consumo de alcohol contribuye en 8% al total de los casos de presión arterial alta.

Herencia: De padres a hijos se trasmite una tendencia o predisposición a desarrollar cifras elevadas de presión arterial. Se desconoce su mecanismo exacto, pero la experiencia acumulada demuestra que cuando una persona tiene un progenitor (o ambos) hipertensos, las posibilidades de desarrollar hipertensión son el doble que las de otras personas con ambos padres normotensos.

Si usted descubre que en su familia existen parientes cosanguíneos que han sufrido ataques cardiacos (infarto del miocardio) a edad temprana (menores de 50 años) o hipertensión arterial, tanto usted como su familia deberán tomarse la presión con cierta regularidad.

Edad: La edad es otro factor, por desgracia no modificable, que va a influir sobre las cifras de presión arterial, de manera que tanto la presión arterial sistólica o máxima como la diastólica o mínima aumentan con la edad y lógicamente se encuentra un mayor número de hipertensos en los grupos de más edad.

En los países industrializados la frecuencia de hipertensos entre la población mayor de 65 años es de más del 60%, lo que no quiere decir que por ser frecuente la hipertensión en los ancianos, esto sea lo normal. Ser hipertenso a cualquier edad conlleva aumento del riesgo cardiovascular, es decir, del riesgo de padecer complicaciones como infarto del miocardio, angina de pecho, hemorragia o trombosis cerebral, insuficiencia renal, etc.

Raza: En cuanto a la raza, es preciso señalar que los individuos de raza afroamericana tienen casi el doble de posibilidades de desarrollar hipertensión que los de raza blanca, además de tener un peor pronóstico.

Hay excepciones como los indios Pima de Nuevo México y Arizona, los cuales tienen una mayor elevación de la presión arterial que los afroamericanos, además de ir relacionada con la obesidad, diabetes y síndrome metabólico. Los latinoamericanos que viven en Estados Unidos también tienen una mayor elevación de la presión arterial, pero con menos riesgo de presentar daño a órgano blanco que los de raza afroamericana a pesar de poseer un índice similar de obesidad, diabetes y síndrome metabólico.

Antecedentes familiares: La hipertensión tiende a presentarse en grupos de familias. Si uno de los padres es hipertenso se tienen aproximadamente 25% de probabilidades de desarrollarla durante la vida. Si tanto la madre como el padre son hipertensos, tiene 60% de probabilidades de adquirir la enfermedad.

Seco:Entre los adultos jóvenes y de edad media (de 30 a 50 años), los hombres tienen mayor probabilidad de ser hipertensos que las mujeres. Más tarde se invierte ese dato.

Después de los 55 años, cuando la mayoría de las mujeres se encuentran más allá de la menopausia, la hipertensión se vuelve más frecuente en las mujeres que en los hombres.

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