Preguntas Frecuentes

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Cuando se mide la presión, se registran dos números, por ejemplo 120/80 mmHg (milímetros de mercurio). El primer número, presión sistólica o máxima se refiere a la tensión que ejerce la sangre en las paredes de las arterias cuando el corazón se contrae, las cuales se dilatan. El segundo número, o el menor, presión diastólica o mínima, se refiere a la presión de la sangre en las arterias, cuando el corazón se relaja (en reposo) entre latidos, regresando las arterias al tamaño que tenían antes de su distención.

La presión normal es igual o menor de 120/80 mmHg. Una presión arterial de 120-139 mm Hg y/o 80-89 mmHg se considera “prehipertensión”. Si es adulto y su presión es igual o superior a 140 mmHg y/o 90 mmHg, usted tiene hipertensión. Si tiene diabetes o enfermedad en los riñones, su médico deseará que su presión sea menor de 130/80 mmHg. Si su presión sube por encima de ese límite y permanece allí, usted tiene un mayor riesgo de complicaciones.

Su médico podría medirle la presión varias veces durante algún tiempo antes de llegar a una conclusión sobre si usted es hipertenso.

Es el aumento de la tensión que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias cuando el sistema que la regula no funciona correctamente.

La presión arterial se considera alta si la presión sistólica es consistentemente igual o superior a 140 mmHg y/o la presión diastólica es consistentemente igual o superior a 90 mmHg o ambas se encuentran elevadas. Se habla de hipertensión cuando se detectan cifras de presión arterial por encima de un valor que, por consenso, se ha fijado en 140/90 mmHg.

Hay 3 grados diferentes de hipertensión basados en su aumento. Éstos son: grado I, II y III. Los términos “leve y moderado” ya no se usan para definir niveles de hipertensión, con el objeto de que la gente crea equivocadamente que la presión “leve o moderada” no tiene importancia.

En el 97% de los casos de hipertensión no se identifica ninguna causa, clasificándose en: Primaria y Secundaria.

Hipertensión primaria:Esencial o idiopática, se desconocen las causas específicas aunque se relaciona con una serie de factores predisponentes como: herencia, edad, sexo y raza o con factores de riesgo como: tabaquismo, alcoholismo, diabetes, obesidad, aterosclerosis, sedentarismo, consumo de sal, etc.

Hipertensión secundaria: Cuando su causa es conocida, por ejemplo: enfermedades renales, endócrinas, vasculares, aumento de catecolaminas, mineralocorticoides, etc. Ésta suele presentarse en un 3% de los pacientes hipertensos.

La hipertensión arterial a menudo es llamada el “asesino silencioso” porque no produce ningún signo o síntoma que le adviertan que tiene un problema.

La gente piensa a menudo que los dolores de cabeza, mareos o hemorragias de la nariz son signos de advertencia frecuentes de presión arterial alta. Es cierto que unas cuantas personas con hipertensión en etapa temprana tienen un dolor sordo en la parte posterior de la cabeza cuando despiertan en la mañana. O tal vez tienen más hemorragias nasales de lo normal. Pero generalmente, la mayoría de la gente no presenta ningún signo o síntoma.

Se puede padecer hipertensión durante años sin saberlo. En este momento, aproximadamente 8.5 millones de mexicanos la padecen, y el 50% de ellos no sabe que su presión arterial es demasiado alta. El trastorno se descubre con frecuencia durante un examen médico de rutina, cuando se le toma la presión arterial.

Signos o síntomas tales como el dolor de cabeza, mareo o hemorragia nasal no ocurren típicamente hasta que la hipertensión se encuentra ya avanzada y posiblemente pone en peligro la vida. Sin embargo incluso algunas personas con presión arterial grado III no presentan ningún signo o síntoma.

Todos tenemos presión arterial y la necesitamos. Sin ella, la sangre no podría circular por el cuerpo. Y sin la circulación de la sangre, los órganos vitales no recibirían oxígeno y los nutrientes que necesitan para funcionar.

Por eso es importante informarse sobre la presión arterial y cómo mantenerla dentro de los límites saludables.

Cuando late, el corazón bombea sangre hacia las arterias creando una tensión dentro de ellas. Esa tensión hace que la sangre circule por todas las partes del cuerpo.

Si usted es una persona sana, sus arterias son elásticas. Las arterias se ensanchan cuando su corazón bombea sangre a través de ellas, su distención depende de la fuerza que la sangre ejerza sobre las arterias.

En condiciones normales, su corazón late de 60 a 80 veces por minuto. La presión sube con las contracciones y baja cuando el corazón descansa entre latidos. La presión puede modificarse rápidamente como una respuesta normal de su cuerpo a sus actividades diarias, con el consumo de algunos medicamentos de venta libre o alimentos y al estrés.

Por lo que la presión no es una constante sino una variable, la cual sufre modificaciones durante las 24 horas del día.

Hipertensión sistólica aislada (HSA)

A medida que los adultos van envejeciendo, la PA sistólica tiende a elevarse y la PA diastólica tiende a descender.

Cuando la PA sistólica media es mayor o igual a 140 y la PA diastólica media es menor de 90 mmHg el paciente es clasificado como poseedor de una HSA. El crecimiento de la presión del pulso (sistólica menos diastólica) y la presión sistólica predice el riesgo y determinan el tratamiento.

Hipertensión sistólica aislada en el paciente joven

En niños mayores y adultos jóvenes, más a menudo en varones la combinación de un crecimiento estatural rápido y la gran elasticidad de las arterias acentúa la amplificación normal de la onda de pulso entre la aorta y la arteria braquial (donde se mide la PA), dando lugar a una presión sistólica elevada en la arteria braquial pero con unas presiones diastólicas y media normales. No obstante, la presión sistólica aórtica es normal.

Hipertensión diastólica aislada (HDA)

Es más frecuente en adultos jóvenes. Se define como PA sistólica menor de 140 mmHg y PA diastólica igual o superior a 90 mmHg. Aunque generalmente se cree que la presión arterial diastólica es el mejor predictor de riesgo en pacientes menores de 50 años, algunos estudios prospectivos sobre hipertensión diastólica aislada han llegado a la conclusión de que su pronóstico puede ser benigno. Esta cuestión aún está bajo controversia.

Hipertensión de bata blanca (HBB) o hipertensión aislada de la consulta

Se define habitualmente como la persistencia de una PA media elevada en la consulta de más de 140/90 mmHg y la presencia de lecturas ambulatorias al despertar con una media inferior a 135/85 mmHg. Ocurre entre el 15-20% de las personas con una hipertensión en estadio 1. Los pacientes con HBB pueden progresar hacia una hipertensión sostenida y necesitan ser seguidos de manera cuidadosa mediante lecturas la PA tanto en consulta como en domicilio.

Hipertensión enmascarada o hipertensión ambulatoria aislada

Es menos frecuente que la anterior pero más problemática para detectarse, se encuentra la condición inversa a la bata blanca: una PA normal en la consulta y elevación de la PA en el domicilio o en el trabajo. Existe la evidencia de que tales pacientes presentan un mayor daño de los órganos diana y tiene un mayor riesgo que los sujetos que permanecen normotensos durante todo el tiempo.

Pseudohipertensión

En un pequeño número de pacientes de edad avanzada, las arterias musculares de la periferia se vuelven muy rígidas, de manera que el manguito debe situarse en una presión más alta para poder comprimirlas, la arteria braquial o la radial pueden incluso palparse de manera distal al manguito completamente inflado (signo de Osler positivo). Aunque esta maniobra no es un procedimiento fiable para el cribado de pseudohipertensión.

Hipotensión ortostática o postural

Se define como la reducción de la PA sistólica en al menos 20 mmHg y la diastólica en al menos 10 mmHg hasta 3 minutos después de mantenerse en ortostatismo (de pie). Si se produce de manera crónica, puede deberse a un problema de regulación del sistema nervioso autónomo. Estos pacientes pueden presentar una profunda hipotensión cuando están de pie y grave hipertensión cuando se acuestan durante la noche.

Para medir la presión arterial se utilizan los “esfigmomanómetros” o “tensiómetros”. Son aparatos que se diseñaron a partir de columnas de mercurio que se desplazan sobre una banda milimetrada. De ahí que hablemos de 140 mmHg. , 140 milímetros de mercurio. La voz popular ha recogido desde hace tiempo los dos primeros dígitos y por eso se acorta a “14”. Pero eso no es correcto porque obviamente no es igual 140 que 149.

Cuando efectuamos lecturas de presión arterial utilizamos dos cifras: 140/ 90 mmHg. La primera de ellas es la llamada presión arterial sistólica y la menor presión arterial diastólica. Esos términos hacen referencia al latido del corazón. En la sístole el corazón se contrae y en la diástole se relaja. La presión arterial sistólica es la mayor presión que se transmite a las paredes de las arterias y la diastólica la menor.

Para medir la presión arterial podemos utilizar varios sistemas. Con un fonendoscopio (“las gomas”) y un esfigmomanómetro de mercurio se mide con lo que llamamos un procedimiento auscultatorio. Un brazalete hinchable rodea el brazo, o la pierna, y se infla hasta impedir el paso de la sangre por la arteria. La campana del fonendoscopio se ha colocado sobre esa arteria de manera que podemos oír cuando hay paso de la sangre y cuando no. Aflojando la presión que se ejerce sobre el brazalete, lentamente, la sangre volverá a circular, cuando comienza a pasar se ausculta un tono fuerte que se hace equivalente a la presión arterial sistólica. La máxima. A medida que se libera el paso el sonido disminuye hasta desaparecer ese punto es el que se equipara a la presión arterial diastólica. Por eso utilizamos dos valores.

Se desconoce el mecanismo de la hipertensión arterial más frecuente, denominada "hipertensión esencial", "Primaria" o "idiopática". Existen otros tipos de hipertensiones, en las que se puede identificar claramente su causa desencadenante y reciben el nombre de Hipertensiones secundarias. Así algunas enfermedades renales se acompañan de hipertensión (hipertensión renal); el exceso de función de algunas glandulas endocrinas, originan elevación de la tensión arterial por aumento de la producción de mineralcorticoides (hiperaldosteronismo) o catecolaminas (feocromocitoma).

En la hipertensión esencial no se han descrito todavía, sus causas especificas, aunque se ha relacionado con una serie de factores que suelen estar presentes en la mayoría de estos sujetos

De padres a hijos se trasmite una tendencia o predisposición a desarrollar cifras elevadas de tensión arterial. Se desconoce su mecanismo exacto, pero la experiencia acumulada demuestra que cuando una persona tiene un progenitor (o ambos) hipertenso/s, las posibilidades de desarrollar hipertensión son el doble que las de otras personas con ambos padres normotensos.

Si usted descubre que en su familia existen parientes cosanguíneos que han sufrido ataques cardiacos (infarto de miocardio) a edad temprana (menores de 50 años) o hipertensión arterial, tanto usted como su familia deberán tomarse la tensión con cierta regularidad.

La edad es otro factor, por desgracia no modificable, que va a influir sobre las cifras de presión arterial, de manera que tanto la presión arterial sistólica o máxima como la diastólica o mínima aumentan con la edad y lógicamente se encuentra un mayor número de hipertensos en los grupos de más edad.

En los países industrializados la frecuencia de hipertensos entre la población mayor de 65 años es de casi el 60% lo que no quiere decir que por ser frecuente la hipertensión en los ancianos, esto sea lo normal ya que ser hipertenso a cualquier edad conlleva aumento del riesgo cardiovascular, es decir, del riesgo de padecer complicaciones como infarto de miocardio, hemorragia o trombosis cerebral, insuficiencia renal, etc.

En cuanto a la raza, únicamente señalar que los individuos de raza negra tienen el doble de posibilidades de desarrollar hipertensión que los de raza blanca además de tener un peor pronóstico.

En la gran mayoría de los casos, el nivel de presión arterial e incluso la hipertensión arterial es el resultado del estilo de vida de una persona. La relación que existe entre peso y presiones arteriales, y entre sobrepeso e Hipertensión, se conoce desde hace muchos años, y la reducción del sobrepeso se utiliza en el tratamiento de la misma también desde hace mucho tiempo.

Hay que partir del hecho de que un individuo con sobrepeso esta más expuesto a tener más alta la presión arterial que un individuo con peso normal. A medida que se aumenta de peso se eleva la tensión arterial y esto es mucho más evidente en los menores de 40 años y en las mujeres.

La frecuencia de hipertensión arterial entre los obesos, a cualquier edad que se considere, es entre dos y tres veces superior a la de los individuos de la misma edad que están en su peso ideal.

El perjuicio que sobre nuestro organismo produce la hipertensión arterial ha sido desconocido durante mucho tiempo. Hasta los años sesenta no se demostró con claridad que mantener la presión elevada producía complicaciones severas para la salud (hemorragia cerebral, angina de pecho, infarto de miocardio e insuficiencia cardiaca congestiva) y que una reducción sostenida de las presiones arteriales aumenta de forma significativa los años de vida del paciente, puesto que disminuye los incidentes cardiovasculares característicos en estos pacientes.

La diferencia de supervivencia que hay entre un individuo con cifras normales de presión arterial y un hipertenso se debe a que en el hipertenso las arterias se endurecen a medida que van soportando la presión alta de forma continua, se hacen más gruesas y tortuosas, pudiendo verse dificultado al paso de sangre a su través. Esto se conoce con el nombre de arteriosclerosis y está acelerada en las personas hipertensas.

Por lo tanto, la gravedad de la hipertensión esencial reside en que constituye un importante factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares y que cursa de forma asintomática.

La hipertensión seguirá entonces su evolución inexorablemente. Esto sucederá sin síntomas, sin que usted lo perciba. Será años después cuando las consecuencias de la enfermedad, insidiosamente instaurada, aparecerán y se afectarán los riñones, el corazón, los ojos, el cerebro y todo el árbol arterial.

La presión elevada hace que aumente el trabajo del corazón, el cual aumenta de tamaño y puede llegar a fracasar, a lo que llamamos insuficiencia cardíaca.

El primer riesgo es el infarto de miocardio, un hipertenso no tratado tiene, como media, 10 veces más riesgo de morir de infarto que un individuo con tensión normal.

La continua presión dentro de las principales arterias del cerebro puede llegar a producir trombos o rupturas arteriales, pudiendo dar lugar a hemorragias, daño en las células nerviosas, pérdida de memoria, parálisis, etc.

El riñón también sufre las consecuencias de la hipertensión arterial y entre los pacientes hipertensos se produce insuficiencia renal con más frecuencia que entre los pacientes normotensos.

Los pequeños vasos del fondo del ojo (que se miran con el oftalmoscopio), también se ven amenazados por la hipertensión, su rotura produce hemorragia llegándose incluso a la pérdida de la visión.

Hay un número de medidas con las cuales su médico puede controlar sus cifras de presión arterial y evitar las serias consecuencias de su hipertensión.

En caso de hipertensión moderada, un plan programado de dieta y ejercicio físico puede que sea todo lo que necesite. Ya se ha visto que existen una serie de circunstancias (hábitos dietéticos y estilo de vida) que están asociadas a la elevación de los niveles tensionales.

Si esto no es suficiente, existe un gran arsenal de medicamentos para suplementar estas medidas. Su médico decidirá qué tipo de medicación es la adecuada para usted y la dosis que debe tomar. No obstante, no olvide que el hecho de tomar "pastillas" para su hipertensión, no implica que usted pueda dejar de hacer la dieta y el ejercicio que le han recomendado.

El diagnóstico de hipertensión debe realizarse siguiendo unos pasos concretos que empiezan por medir la presión arterial. En diferentes ocasiones y días dependiendo de las cifras detectadas y según unas condiciones que denominamos basales.

Si cumpliendo este procedimiento sus cifras superan 140 y/ó 90 mmHg se efectúa el diagnóstico de hipertensión.

En algunas circunstancias el diagnóstico se alcanza mediante un registro de la presión arterial con un aparato automático que funciona 24 horas y hace lecturas a diferentes intervalos proporcionando el valor medio de todas las medidas (monitorización ambulatoria de la presión arterial: MAPA)

Sigua los consejos de su médico.

Tendrá que tomar la medicación de por vida. Si con la medicación tiene la tensión en 140/90 o menos, enhorabuena las pastillas se la están controlando muy bien, pero si las deja volverá a subir y volverá usted a estar en el mismo punto en el que empezó o más alto.

No modifique la dosis del fármaco que está tomando. En caso de que le siente mal o tenga cualquier duda acerca de la medicación, consulte con su médico, él le explicará o cambiará el tratamiento hasta que usted se encuentre bien y su hipertensión esté correctamente controlada.

Establezca una rutina diaria para tomar la medicación y manténgase firme en ello. La mejor forma de no olvidarse de la medicación es tomarla en el momento de una acción rutinaria diaria, por ejemplo al despertar.

Practique hábitos saludables, incluyendo control de peso, reducción de sodio y ejercicio físico. El hecho de que tome medicación para su hipertensión no quiere decir que usted pueda ganar peso o dejar de hacer ejercicio físico. Cuanto menos se mueva y más engorde más cantidad de pastillas necesitará para su control.

Procure no consumir alcohol en exceso. Si bebe, reduzca su ingesta diaria a dos vasitos de vino o tres cañas de cerveza o una sola copa de licor al día. Recuerde que estas opciones son excluyentes, si usted toma dos vasos de vino no podrá además tomar las tres cañas, pero sí podrá tomar 1 vaso de vino y una caña. Si opta por consumir una copa de bebida blanca (ginebra, ron, coñac, etc.) tendrá el cupo de alcohol completo para el día.

Mantenga una actitud positiva ante la vida. Procure en la medida de sus posibilidades, disfrutar de la vida. Ocúpese de las cosas en lugar de preocuparse por ellas.

Chequee su presión arterial regularmente. Aunque se encuentre bien acuda a todas las citas que su médico le programe, puesto que a veces es necesario algún cambio en la medicación.

El diagnóstico de hipertensión se realiza midiendo las cifras de presión arterial con diferentes técnicas, unas manuales y otra automáticas que van a permitir definir en qué rango se sitúa cada uno. Pero además, es preciso evaluar otros factores de riesgo cardiovascular y conocer hasta qué punto las cifras altas de presión arterial están teniendo efecto sobre los llamados órganos diana de la hipertensión: corazón, cerebro y riñón, de ahí que siempre se realicen algunas pruebas diagnósticas complementarias.

Por otro lado, si se piensa que el origen de la hipertensión se encuentra en un problema concreto que puede ser tratado, hipertensión secundaria, se realizarán las pruebas necesarias que ayuden a diagnosticarlo.

En el paciente hipertenso son necesarias pocas determinaciones analíticas:

1.- Hemograma que es el análisis de los componentes celulares de la sangre: glóbulos rojos o hematíes, glóbulos blancos o leucocitos y plaquetas. Analiza cuantos son en número y cómo son, su aspecto y distribución.

En la hipertensión arterial no se modifican los componentes de la sangre excepto en una forma muy grave, y poco frecuente, denominada hipertensión maligna, en la que hay destrucción de los hematíes y en el análisis se objetiva anemia hemolítica (disminución del número de glóbulos rojos porque se rompen) y en el examen se ven los fragmentos.

Si la hipertensión asocia insuficiencia renal, el riñón deja de realizar sus funciones y también se ve anemia en el análisis, ya que una de las tareas que cumple el riñón es fabricar una hormona, la eritropoyetina, que sirve para estimular la producción de glóbulos rojos.

En la gran mayoría de los pacientes hipertensos el hemograma es normal.

2.- La función del riñón que se evalúa midiendo urea, creatinina, acido úrico, niveles de iones: sodio (Na+) potasio (K+) en sangre y la eliminación de creatinina en orina o aclaramiento, así como la perdida o no de proteínas por la orina microalbuminuria (proteínas pequeñas) o proteinuria (proteínas grandes o en mayor cantidad).

3.- Otros factores de riesgo cardiovascular para lo cual se debe determinar glucemia en ayunas y lípidos: colesterol total, tipos de colesterol y trigliceridos.

La urea es un producto de deshecho del metabolismo de las proteínas en el hígado y se elimina por el riñón. Cuando éste no funciona adecuadamente las cifras de urea en la sangre se elevan.

No es un parámetro muy específico, ya que también puede verse elevada por otros motivos aunque el riñón esté funcionando bien, como puede ser la deshidratación o cuando se obtiene por otras vías como es la digestión de las proteínas de la sangre en el tubo digestivo cuando se produce una hemorragia en su interior o cuando la dieta es muy rica en proteínas.

En el hipertenso esencial se encontrará en rango normal. Este rango como en todos los parámetros analíticos depende de cada laboratorio concreto aunque suele estar entre 10 y 50 mg/dl.

La creatinina es el resultado del metabolismo de la creatina que forma parte de la masa muscular.

Sirve para medir la función del riñón, porque su eliminación y determinación se ve afectada por menos problemas que las de otras sustancias. Sus cifras en sangre se sitúan entre 0,5 a 1,4 mg/dl, aunque, una vez más dependerán del laboratorio que realiza la determinación. Como es dependiente de la masa muscular de las personas, las mujeres suelen presentar cifras menores que los hombres.

Cuando está elevada avisa de que puede haber un fallo en la función del riñón.

El análisis en sangre se acompaña de la determinación en orina y preferiblemente con la recogida y análisis de la orina de 24 horas para evaluar el aclaramiento (la cantidad eliminada por volumen del orina, se mide en mililitros/minuto). El aclaramiento de creatinina es una medida más exacta de la función renal.

El ácido úrico es producto del metabolismo de un grupo concreto de proteínas. Puede elevarse en sangre porque se están consumiendo cantidades grandes de estas proteínas, porque no se elimina adecuadamente o porque se produce en mayor medida debido a un trastorno en las vías metabólicas.

En todos los casos aparecerá elevado en la sangre, por encima de 6 o 7 mg/dl y se habla de hiperuricemia. Ahora bien, en los casos en los que se produce en exceso, los valores son mucho más altos y la enfermedad que se desencadena son los ataques de gota.

En los pacientes en los que existe una menor función del riñón se eleva el ácido úrico por falta de eliminación. Es un marcador precoz de fallo renal, y ligeras elevaciones se pueden objetivar antes de que se eleve la creatinina en sangre. También se le ha considerado un marcador independiente de las personas con riesgo cardiovascular.

En los hipertensos resulta especialmente útil en ese sentido ya que nos alerta de la situación de la función renal y del efecto del tratamiento. Puede observarse un ligero aumento de los valores del ácido úrico cuando iniciamos el tratamiento con determinados fármacos para su control.

El sodio (Na+) es uno de los principales componentes de los líquidos corporales. Se distribuye tanto dentro como fuera de las células y forma parte del "medio interno". De su adecuada distribución en el organismo dependen casi todas las funciones y a su vez, su alteración nos advierte de la existencia de enfermedades. La regulación de los líquidos corporales es uno de los aspectos claves relacionados con los niveles de presión arterial y prueba de ello es que múltiples sistemas interactúan para mantener un adecuado equilibrio en los mismos.

Los niveles de sodio en plasma son bastantes estrechos, se mueven entre 135 y 145 miliequivalentes/l. No es frecuente que se alteren en condiciones normales. Los hipertensos tienen los mismos niveles en plasma que los normotensos, aunque estén tomando mucha sal en la dieta. Para garantizar el mantenimiento del medio interno, lo que se producirá es una eliminación importante en orina de la carga salina ingerida.

Si existe un problema por exceso o por falta de agua en el organismo sí se producen cambios en las cifras de sodio plasmáticas y las personas experimentan síntomas generales como son malestar, mareo, debilidad e incluso confusión estupor y coma.

Algunos de los fármacos que utilizamos para el tratamiento de la presión arterial afectan a la regulación de los líquidos corporales y pueden modificar los valores plasmáticos de sodio. Por eso este ión se valora de forma regular en los hipertensos.

El ión potasio (K+) es también un componente fundamental del medio interno. Su distribución a un lado y otro de las membranas celulares determina las cargas eléctricas que van a regular el paso de sustancias de uno a otro lado, permitiendo la nutrición celular y van a ser responsables de la actividad de las neuronas o de las células cardíacas.

El potasio se encuentra en el plasma en un rango entre 3,5 a 5 miliequivalenetes por litro. Sus valores a penas se modifican en condiciones normales, pero pueden alterarse por efecto de fármacos, como los que utilizamos en el tratamiento de la presión arterial.

En algunos casos, niveles alterados de potasio en plasma o en orina son el marcador de que la hipertensión que estamos evaluando no es una hipertensión esencial sino que es secundaria a otro problema, hormonal o vascular.

El sistema de la renina-angiotensina-aldosterona está implicado en el mantenimiento le medio interno y en la regulación de la presión arterial. Si los niveles de aldosterona son anormalmente elevados y han escapado al control regulador de la renina y angiotensina, se produce un exceso de pérdida de potasio en la orina con niveles bajos de potasio en sangre, retención líquida y elevación de la presión arterial . A esta situación se le denomina hiperaldosteronismo primario y puede tener tratamiento específico.

Cuando el riñón no recibe adecuado aporte de sangre el sistema de la renina- angiotensina- aldosterona se estimulan y producen un resultado parecido con niveles bajos de potasio en plasma.

Los fármacos que actúan sobre estos sistemas pueden afectar a los niveles de potasio y por eso se determina este ión con relativa frecuencia.

En algunos casos se sospecha que el origen de la hipertensión es secundario a un problema hormonal y es entonces cuando se piden análisis especiales:

Puede ser necesario evaluar cómo funciona el tiroides que participa en la regulación del metabolismo en general. Cuando se altera su función, tanto por defecto como por exceso, pueden aparecer cifras altas de presión arterial que se corregirán al devolver a la situación normal el funcionamiento tiroideo. El análisis es sencillo y mide en plasma niveles de hormonas tiroideas.

Otro grupo hormonal que puede alterar los niveles de presión arterial es el de la hormona paratiroidea, que participa en el metabolismo del calcio y del fósforo y que se relaciona directamente con la vitamina D, uno de cuyos metabolitos se fabrica en el riñón. Tanto porque exista un fallo primario de la glándula paratiroides, como uno secundario a fallo en la función renal, los niveles de paratohormona (PTH) estarán elevados y la presión arterial también.

Los niveles de renina, angiotensina y aldosterona son determinaciones hormonales que se realizan en el hipertenso tanto en el esencial como cuando se piensa que existe un problema secundario de hiperaldosteronismo, como ya se ha comentado en otros apartados.

Habitualmente cuando se efectúa el diagnóstico de hipertensión se lleva a cabo un primer análisis algo más extenso que el que luego es necesario para los controles de seguimiento. Si las determinaciones iniciales son normales después con evaluar creatinina, potasio, sodio, ácido úrico, glucemia, colesterol y trigliceridos es suficiente con la periodicidad que determine el médico responsable del seguimiento.

En algún momento del seguimiento del hipertenso, generalmente al inicio se realiza un electrocardiograma (EKG) para evaluar el tamaño y la función del corazón.

El EKG no es más que un registro de la actividad eléctrica cardiaca que sirve para estimular la contracción del músculo y ejercer la función de bombear sangre. Esta electricidad se desplaza siguiendo un trazado siempre igual, desde un punto en la aurícula izquierda hacia la unión entre aurículas y ventrículos y por el tabique que los separa al izquierdo y al derecho. La electricidad se puede registrar en la superficie corporal y el resultado dibuja en el papel un trazado característico con ondas que reciben nombres según su secuencia: onda p, q, r, s t.

La electricidad se transmite a la superficie en función de la masa grasa interpuesta, de la conductividad de la piel o de la propia configuración anatómica de la persona (no es igual el trazado de un joven alto y delgado cuyo corazón adopta una posición vertical en el tórax que el de un hombre más grueso cuyo corazón se “recuesta” haciendo que el trazado sea de menor voltaje).

El EKG del hipertenso puede presentar unos trazados característicos, sobre todo cuando ha transcurrido mucho tiempo sin tratamiento. Igual que los músculos de las piernas o de los brazos aumentan de tamaño cuando entrenan, el corazón, que es un músculo, aumenta de tamaño cuando trabaja contra presión y eso se traduce en un EKG con unas características concretas.

La interpretación del EKG debe efectuarla siempre su médico, ya que existen muchas condiciones que alteran el aspecto del trazado sin que eso suponga enfermedad alguna.

La segunda información que puede obtenerse es la existencia de arritmias, la más frecuente es la fibrilación auricular que traduce una actividad irregular de la aurícula, presente en un porcentaje alto de personas hipertensas y que modificará algunos aspectos terapéuticos.

La radiografía de tórax, si se realiza siguiendo un patrón establecido, de pie, a una distancia adecuada, centrada, permite evaluar el tamaño del corazón. En el hipertenso es importante ya que uno de los efectos de la presión aumentada a largo plazo es el aumento del tamaño del corazón (hipertrofia ventricular). Se suele realizar en los momentos iniciales del diagnóstico.

Hasta hace poco tiempo, siempre se solicitaba una radiografía simple de abdomen a los pacientes hipertensos, permite visualizar las siluetas renales y si existe alguna calcificación en las arterias o en los riñones. Sin embargo, dado que en muchas ocasiones no es factible apreciar nada por la interposición de otras estructuras, casi no se utiliza en la actualidad.

La ecografía es un procedimiento diagnóstico diferente de las radiografías ya que se basa en emitir sonidos con un equipo y recoger sus ecos de vuelta que serán diferentes en función de las estructuras y tipos de tejido que han atravesado. Un ordenador interpreta estos ecos y dibuja una imagen de los territorios. La ecografía es útil para la geología y para la medicina.

Tiene un problema y es la dependencia directa de la persona que la realiza quien debe estar entrenada para interpretar la imagen que ve.

En el caso de los hipertensos es de gran valor cuando se quiere evaluar el riñón, ya que suministra información sobre su tamaño, relación entre la zona cortical y la medular (dos territorios anatómicos diferentes, con funciones diferentes) y si existe compromiso vascular, para lo cual es preciso aplicar una segunda técnica denominada doppler.

No es necesario realizar esta prueba en todos los hipertensos, normalmente se reserva para aquellos en los que se quiere descartar una hipertensión de origen secundario, en una lesión renal o vascular renal, antes se efectúan pruebas analíticas que sustenten la sospecha diagnóstica.

Para medir las cavidades del corazón y saber si existe un aumento del tamaño del mismo, engrosamiento de la pared, homogéneo o heterogéneo.

Evaluar la función cardiaca, ya que mide cómo se contraen y cómo se relajan los ventrículos Permite calcular la fracción de eyección o cantidad de sangre que es expulsada del corazón en cada contracción y saber así si la función es o no normal.

Dado que la Hipertensión afecta al tamaño del corazón y la presencia de aumento del tamaño del mismo, hipertrofia, es un signo de afectación más importante, en el seguimiento de los hipertensos se suele solicitar un ecocardiograma como prueba complementaria específica.

El doppler es una técnica complementaria de la ecografía basada en el "efecto doppler", llamado así por el científico que lo describió por primera vez. Tiene que ver con el cambio en las características de las ondas emitidas o recibidas por un objeto en movimiento. Se aplica en muchos campos, pero en la Medicina nos permite visualizar el movimiento de la sangre en el interior de arterias y venas o a través de las válvulas del corazón.

La TC o escáner, es una variante de la radiología convencional, un ordenador interpreta las múltiples imágenes obtenidas con la radiación de rayos X desde diferentes ángulos sobre un cuerpo. Reconstruye la imagen en dos o tres dimensiones, dependiendo de la complejidad del equipo y permite obtener una imagen tridimensional o "cortes".

A priori, no es necesario en el hipertenso realizar pruebas de imagen de este tipo, pero en algunos casos va a contribuir al diagnóstico: cuando se sospecha una hipertensión secundaria a problemas en las glándulas suprarrenales se recurre a esta técnica de imagen para evaluarlas.

Se trata de una tomografía que se combinada con la administración de contraste en las arterias y venas, permite reconstruir el árbol vascular y poner en evidencia si existen territorios con arteriosclerosis, zonas estrechas u ocluidas o dilataciones (aneurismas) en diferentes vasos. Además, en determinados territorios como es el cerebro, resulta una prueba importante para poner en evidencia la existencia de territorios isquémicos o la presencia de hemorragia.

La indicación de la realización de la prueba siempre vendrá determinada por los datos clínicos y es seleccionada por el médico que atiende al paciente en colaboración con los radiólogos

La resonancia magnética es una prueba de imagen basada en el efecto que un campo magnético muy potente produce sobre las diferentes sustancias que componen la materia. Ese efecto puede registrarse y fotografiarse o recogerse sobre un soporte digital y un ordenador lo reinterpreta para mostrar en imágenes la disposición de los diferentes componentes. El resultado en dos o tres dimensiones permite tener una visión mucho más exacta del cuerpo humano que con otras técnicas.

Inconvenientes de la resonancia magnética

Es una técnica muy costosa. De larga duración, algunos estudios pueden durar más de una hora, tiempo durante le que el paciente debe permanecer quieto en un recinto muy cerrado, situación que no todas las personas son capaces de resistir. Por sus características no puede realizarse si existen metales en el organismo, por ejemplo restos de metralla o perdigones, tampoco con las antiguas prótesis metálicas de válvulas cardiacas o materiales de osteosíntesis (traumatología). Desactiva los marcapasos y los dispositivos desfibriladores implantables. A medida que ha pasado el tiempo tanto las mejoras en los equipos de resonancia como el diseño de las prótesis se ha ido perfeccionando y su uso se va generalizando. Antes de someterse a este tipo de prueba diagnóstica consulte con el médico o con el radiólogo si puede realizársela.

Indicaciones de la magnética en el hipertenso

No es frecuente que se programe este tipo de prueba a un hipertenso. Tiene casi las mismas indicaciones que la TAC, estudios del cerebro para evidenciar isquemia en territorios concretos, búsqueda de pequeños tumores productores de sustancias que estuviesen provocando la hipertensión o con contrastes especiales para resonancia evaluación de los territorios arteriales (angiorresonancia).

La arteriografía consiste en inyectar un medio de contraste opaco en el interior de las arterias para poder realizar radiografías de las mismas, ya que en condiciones normales los vasos llenos de sangre son transparentes para los rayos X. La técnica se ha ido perfeccionando y es factible obtener la imagen en movimiento. Con este procedimiento se pueden obtener imágenes de todas las arterias del organismo.

La coronariografía permite ver las arterias coronarias que riegan el corazón.

La aortografía muestra la imagen de la aorta, y así con todos los territorios.

Los inconvenientes de la prueba tienen que ver con la introducción de medios de contraste iodados que pueden ser alergénicos, siendo esta la principal complicación. Además, al tener que entrar dentro de una arteria mediante una punción, pueden producirse hemorragias o romperse la arteria que se ha pinchado, o bien puede obstruirse con el material. De ahí que se realicen en condiciones muy concretas y como procedimientos diagnósticos o terapéuticos para problemas graves.

En los hipertensos sólo será necesario si existe la sospecha de una lesión arterial que se quiere identificar y tratar. No es una prueba habitual.

Tiene que ver con la realización de procedimientos cuyo objetivo es ver el interior de las arterias y venas y tratar los vasos que están enfermos. La arteriografía es uno de sus procedimientos.Mediante estas técnicas se puede:

Diagnosticar, por ejemplo la estenosis (estrechamiento) de la arteria renal que está en el origen de la hipertensión vasculo-renal. Reparar la arteria con un procedimiento de angioplastia, dilatando el paso estrecho. Colocar un stent que deje abierto el paso de forma permanente. Es el mismo procedimiento que se hace con las arterias coronarias, pero aplicado a todas las arterias del organismo.

Cuando existe una hemorragia cerebral porque se ha roto un aneurisma puede cerrarse colocando dentro diferentes materiales que lo colapsan y evitan el resangrado.

Si la que está afectada es la aorta también puede repararse con algunas prótesis que salvan la zona dilatada o rota.

Son procedimientos para situaciones muy concretas, que no afectan a la gran mayoría de pacientes hipertensos.

La gammagrafía es un procedimiento de la llamada medicina nuclear, ya que utiliza isótopos radiactivos para obtener imágenes de diferentes tejidos que son capaces de captar la sustancia utilizada como marcador.

Son procedimientos de gran utilidad en el diagnóstico de los problemas endocrinos, y en problemas vasculares y cardiacos.

En el caso de los hipertensos, siempre que existe sospecha de hipertensión de origen endocrino, por trastorno hormonal, la gamamgrafía va a aportar información diagnóstica clave.

Para cada glándula la sustancia necesaria es diferente:

Yodo marcado para el tiroides.

Tecnecio para la paratiroides.

Betaiodobencilguanidina para la medula suprarrenal.

Colesterol marcado para la corteza suprarrenal.

Además, la realización de pruebas de esfuerzo de forma conjunta con la gamamgrafía con tecnecio permite poner en evidencia territorios cardiacos en los que falta el oxígeno, isquemia miocárdica y complementa el diagnóstico en los pacientes con cardiopatía isquémica.

Una vez más esta prueba no es de uso general sino que se solicitará en función de la sospecha diagnóstica del médico responsable del paciente.

La hipertensión arterial es un problema crónico que precisa de tiempo y paciencia para su control y seguimiento. Sin embargo en algunos momentos hay que conferirle el carácter de urgencia médica. Ese carácter urgente no se deriva del valor de las cifras de presión arterial sino de los síntomas que aqueja la persona. Así, cifras muy altas de presión arterial, incluso superiores a 180 mmHg de PAS, pueden no tener significado alguno y a la inversa.

Independientemente del valor de las cifras de presión arterial, la aparición de dolor en el torax con carácter de opresión, no de punzada; un dolor de cabeza de mayor intensidad de la habitual, que se presenta de forma brusca y aumenta con los movimientos; no poder mover o sentir de forma extraña medio cuerpo; no poder hablar o decir lo que uno quiere porque se traban las palabras, ver doble, tener nauseas o vómitos que no pueden ser contenidos o no orinar en todo un día, son los síntomas de alarma que deben hacernos consultar con el servicio de urgencias (112).

Es muy frecuente que las personas hipertensas experimenten subidas de presión arterial con sensación de malestar que describen como dolor de cabeza en la nuca o como una "banda que oprime el cráneo", "calor que sube" o sensación de intranquilidad. Es también cierto que muchos hipertensos tienen cifras muy elevadas de presión y se encuentran asintomáticos.

Si su presión está muy alta, debe recordar si tomó o no su medicación, y tomarla si la olvidó aunque se haya pasado la hora de hacerlo. Vigile los síntomas que aparecen y si se corresponden con los que señalamos como alarma consulte con el sistema de urgencias (112) . Si no presenta ninguno de esos síntomas no se preocupe por sus cifras de presión actuales. Puede descansar un poco y consultarlo en 24 o 48 horas con su médico.

Esta es la creencia mas generalizada, que lleva al mal uso de tranquilizantes "para bajar la presión".

La presión puede subir cuando uno está nervioso, así como en épocas de mayor estrés (problemas laborales, duelos, separación, etc), pero lo importante es cuanto sube y por cuanto tiempo sube.

La hipertensión no es nerviosa en su origen y desde luego no baja con tranquilizantes.

El estrés puede disparar o contribuir a la manifestación de la enfermedad, pero no la origina ni la mantiene elevada.

Algunas personas pueden experimentar lo que se llama hipertensión de bata blanca cuando se encuentran en el consultorio. Esto significa que la presión arterial se eleva temporalmente debido a la tensión nerviosa .Muchas cosas pueden afectar su presión arterial, el estrés, el esfuerzo físico, una emoción violenta, el cansancio físico o intelectual. Controlarse la presión en su domicilio (automedida) aporta información para su médico. Pero cuando en esos registros Ud. advierta presión mayores a 140-80 consulte.

La presión arterial elevada no tiene síntomas. Es por eso que se le llama el asesino silencioso. La única manera de saber si Ud. tiene presión alta es tomarla frecuentemente. Uno de cada cuatro personas padecen de hipertensión y mas del 30 % desconocen que lo son.

El estrés es un factor de riesgo para la hipertensión .Por esa misma razón es tan importante controlar su presión habitualmente .Las personas con presión alta tienen 3 veces mas posibilidades de tener un problema coronario y seis veces mas posibilidades de desarrollar una insuficiencia cardiaca.

También la presión elevada es el primer factor de riesgo para las enfermedades cerebrales.

La hipertensión arterial es una enfermedad crónica. Puede ser perfectamente controlada pero no curada. Si su medico le prescribió medicación, tómela tal cual el la indicó. Disminuir las dosis o suspenderlas temporalmente es peligroso.

Pero en el tratamiento de la presión no todo son medicamentos. Ud. debe bajar de peso, comer con pocas grasas y sin sal , dejar el tabaco y realizar actividad física frecuentemente.

Las personas con hipertensión arterial deben saber que algunas medicaciones para el resfriado, tales como las gotas nasales descongestivas o ciertos jarabes o preparados con efedrina deben evitarse por ser peligrosas e interferir con la medicación antihipertensiva . Lo mismo que los antiinflamatorios entre otras (ver hipertensión secundaria)

Es una buena idea comenzar a controlar la presión arterial incluso desde la niñez. Los niños y adolescentes pueden tener presión arterial y es mucho lo que se puede hacer para tratarla. El pediatra es el encargado de ese control.

Evitar la obesidad desde temprana edad contribuye eficazmente a evitar la hipertensión arterial y la obesidad en la edad adulta.

La presión arterial no es constante, cambia continuamente para adaptarse a las necesidades del organismo en cada momento. Tomas repetidas ofrecen cifras distintas más llamativas en unas personas que en otras en función de la diferente reactividad de cada uno.

La toma de la presión produce una reacción de alerta que tiende a elevarla, a medida que se repiten las tomas, las cifras obtenidas se aproximan entre sí, por eso no está de más que se tomen dos o tres veces y se considere la última o la media de todas como presión arterial.

Circunstancias que aumentan transitoriamente los valores tensionales:

El esfuerzo físico.

Un cambio de tiempo, el frío.

El traslado a un lugar de clima diferente.

Emociones fuertes, el dolor, el miedo.

Tensiones psíquicas, conducción de automóviles, hablar en público, discusiones enérgicas, ruidos.

Existen tres tipos de aparatos para medir la presión arterial:

Esfigmomanómetro de mercurio, es el más exacto y menos expuesto a errores, para su uso se requiere un fonendoscopio. Al ser el mercurio un contaminante medioambiental este tipo de aparato se retirará en el futuro.

Esfigmomanómetro de aire, es el más utilizado y es también preciso e igualmente necesita de un fonendoscopio para su uso.

El aparato electrónico, se utiliza mucho para realizar el autocontrol, no necesita fonendoscopio porque lleva un detector del pulso incorporado, es de fácil manejo. Se trata de un equipo muy sensible a los ruidos y a los movimientos, para que los valores obtenidos sean exactos, es necesario que el brazo no se mueva y que no se hable.

NOTA: Es importante que el esfigmomanómetro esté en buenas condiciones y se revise periódicamente.

Además de que el aparato esté en buenas condiciones, para medir la presión arterial se requiere que el sujeto cumpla una serie de condiciones:

Debe estar relajado.

Sentado y con el brazo derecho sobre la mesa.

Sin que la ropa le presione el brazo.

Las piernas no deben estar cruzadas.

Con la vejiga urinaria vacía.

Sin haber comido, fumado, bebido alcohol ni hecho ejercicio físico pesado en los treinta minutos anteriores a la medición.

La automedida es una técnica que va a dar mucha información sobre el diagnóstico y control de su presión arterial. Debe considerarse como un complemento de las determinaciones convencionales en la consulta de su médico, nunca como un sustituto.

Proporciona numerosos valores de presión obtenidos en distintos días y en un contexto más próximo a las condiciones de vida cotidianas.

Con esta técnica se puede poner en evidencia un número importante de pacientes que en la consulta dan valores altos de presión pero que, sin embargo, en su domicilio presentan cifras normales, evitándose así tratamientos innecesarios.

Permite, al médico, controlar de manera precisa la eficacia del tratamiento, pudiendo ajustar el mismo, es decir, el número diario de comprimidos o de tomas a lo largo del día.

Facilita la mayor participación del hipertenso en su propio control y seguimiento.

Se elegirá el brazo en el que se obtengan cifras más altas de presión arterial. Por eso hay que empezar midiendo en ambos brazos.

El manguito debe colocarse 2 o 3 centímetros por encima de la flexura del codo. Sentado cómodamente, apoye el brazo sobre la mesa y no lo mueva, siguiendo las instrucciones de su equipo.

Las cifras que obtenga ( presión arterial sistólica, diastólica y frecuencia cardíaca) debe anotarlas en un diario, junto con la hora y si existe alguna circunstancia especial o duda.

Debe efectuar al menos dos y preferiblemente tres lecturas seguidas separadas por dos minutos de tiempo entre cada una y anotarlas.

Debe anotar tres medidas en la mañana, al despertar, antes de tomar la medicación y otras tantas al finalizar el día antes de acostarse.

Una manera de homogeneizar las lecturas es establecer fechas fijas días 1 y 15 de cada mes, por ejemplo, para las mediciones.

Es interesante registrar lecturas en días festivos y en laborables, sin convertir la medición en una obsesión. No por tomarla repetidamente dejarás de ser hipertenso.

Sean cuales sean las cifras obtenidas no modifique el tratamiento sin consultarlo con su médico.

Una técnica de medida inadecuada puede influir en los resultados invalidándolos.

Usar un aparato de medida para el brazo (no de muñeca, ni de dedo) automático o semiautomático (de inflado manual) validado, es decir, que esté recomendado por expertos independientes.

Todos los aparatos deben revisarse al menos una vez al año, o al menos comprobar directamente frente a aparatos fiables (en su centro de salud o farmacia) que funciona correctamente.

Respete las condiciones de medida: en situación de tranquilidad y reposo, sentado con la espalda apoyada en el respaldo y el brazo descansando en una mesa.

La medida de la presión en su domicilio se debe hacer por la mañana, preferiblemente antes del desayuno (sin haber comido ni tomado medicamentos) y por la noche, antes de la cena. Se deben realizar 2 o 3 medidas en cada ocasión (entre medida y medida se dejarán transcurrir de 2 a 3 minutos).

Medir la presión sólo cuando se encuentra mal es un error, puesto que en esas condiciones tiende siempre a resultar más alta. Por tanto, es preferible fijar de antemano el día que se hará las medidas.

La frecuencia de las medias se lo indicará el personal sanitario. En general, si está bien controlado, una vez a la semana es suficiente.

Cuando finalice cada toma acuérdese de anotar la medición (todas) en la hoja.

Lleve los registros al centro de salud cuando acuda a sus citas para interpretarle los datos obtenidos. Nunca modifique la medicación por su cuenta. Es preferible que tome todos los días las mismas pastillas y en el mismo horario.

Aunque a cada individuo en función de sus características y enfermedades asociadas se le fijará un objetivo en las cifras de presión arterial se puede generalizar que es recomendable mantener valores por debajo de 135/ 85 mmHg

Instrucciones para la automedida

Debemos elegir un ambiente tranquilo, sin ruido y con temperatura agradable.

Evitar tomarla cuando tengamos algún dolor o estemos antes una situación de estrés.

No realizar la medición hasta media hora después de realizar ejercicio físico intenso, comido o bebido algo que no sea agua.

Debemos vaciar la vejiga de la orina antes de realizar la toma.

Tenemos que reposar sentados al menos 5 minutos antes de la toma.

La postura debe ser cómoda, con la espalda apoyada y evitando cruzar las piernas

Elegir el brazo con mayor presión arterial.

Colocación correcta del manguito a la altura del corazón o si se trata de la muñeca mantener apoyado sobre una superficie plana con un ligera inclinación, la funda del equipo puede servir de soporte.

No mover el brazo o la muñeca mientras se efectúa la medida

Leer y anotar inmediatamente los tres valores que aparecen en la pantalla: sistólica, diastólica y frecuencia del pulso.

Si el pulso es irregular realizar tres- cinco medidas.

Entre dos medidas de presión arterial debe esperar 1-2 minutos.

Aparte de los clásicos aparatos de tensión (de mercurio, anaeroides, electrónicos) existen en el mercado una amplia oferta de dispositivos domiciliarios automáticos y semiautomáticos validados que tenemos que considerar a la hora de elegirlos.

Si tenemos que comprar un aparato se recomienda utilizar aparatos electrónicos automáticos clínicamente validados (que hayan superado los protocolos de la American Association for the Advancementof Medical Instrumentation, AAMI y de la Britsh Hypertension Society, BHS).

Deben evitarse los que determinan la presión arterial en los dedos de las manos.

El manguito o brazalete debe ser del tamaño adecuado y esto es importante porque un manguito pequeño le dará cifras de presión más altas y al contrario, si el manguito es mayor que el que le corresponde a su brazo las cifras serán más bajas. Si usted no tiene posibilidad de conseguir el ideal, pida el más grande ya que el error es menor que el producido por un manguito que le quede pequeño.

Es importante calibrar los aparatos cada 12 meses.

La automedida es un complemento que no sustituye la evaluación periódica por el personal sanitario.

Las decisiones siempre las debe tomar el facultativo en función de las lecturas que ud. le aporte.

No abandone la medicación sobre la base de las lecturas de su presión arterial cuando las crea controladas.

Cuando vaya a la consulta lleve siempre sus controles y posibles lecturas.

No todos los equipos son recomendables y válidos, asesórese antes de comprarlo.

Es importante la calibración del equipo al menos una vez al año.

No se obsesione con la medición continua de la presión arterial. Las cifras cambian en diferentes circunstancias y eso es un fenómeno normal.

Es una técnica de medida de la presión arterial, en la que se coloca un equipo de medida y un manguito para ir recogiendo múltiples medidas de la PA durante las actividades diarias habituales incluso durante el sueño.

La duración del registro es generalmente de 24 horas y la frecuencia de las lecturas de 15-20 minutos durante la actividad, y de 20-30 minutos durante el sueño. El registro comenzará por la mañana antes de la toma del fármaco antihipertensivo.

El objetivo: obtener una medida de la PA durante la actividad del sujeto.

El manguito, igual que los de medida habitual, se coloca en el brazo no dominante del paciente. Los cables se camuflan debajo de la ropa y se conectan al equipo registrador, de unos 12 x 10 cm (como un radiocassette) que se engancha en el cinturón.

Funciona con pilas que le dan autonomía para 200 lecturas aproximadamente.

A las 24 o 48 horas se retira el equipo y con ayuda de un ordenador se efectúa la lectura e interpretación de todas las medidas.

Generalmente se presentan unos valores medios de 24 horas, del periodo diurno y del nocturno y unos porcentajes por encima de valores predeterminados.

Suele dibujarse una gráfica que refleja el comportamiento de la presión arterial a lo largo del día y la noche.

Debe realizarse un día representativo de la actividad del sujeto (día laboral). Evitar ejercicio físico intenso o situaciones de estrés inusual. Tomar su medicación habitual y en el mismo horario.

El uso de la medida ambulatoria de la presión arterial (MAPA) está restringido a indicaciones concretas, si bien su uso es cada vez más frecuente.

No hay que olvidar que una medida correcta de la PA en la clínica es un componente básico en le manejo del paciente del riesgo cardiovascular. Los valores son muy similares a los de la MAPA y presentan mayor correlación con hipertrofia ventricular y albuminuria.

Diagnóstico de hipertensión aislada en la consulta, en pacientes con disparidad entre las presiones en consulta y las obtenidas fuera del entorno clínico

Confirmación de la hipertensión en pacientes recién diagnosticados sin afectación de órgano Diana Sospecha de HTA enmascarada o aislada ambulatoria

Valoración de la respuesta al tratamiento en pacientes con hipertensión resistente o para ver el grado de control durante las 24 horas

Hipertensión arterial episódica o variabilidad inusual de la PA

Pacientes con síntomas sugestivos de episodios de hipotensión, con independencia de si reciben o no tratamiento antihipertensivo.

Circunferencia del brazo > 42 cm

Fibrilación auricular con respuesta ventricular rápida, extrasistolia ventricular frecuente u otras taquiarritmias

Negativa del sujeto o cooperación insuficiente.

Ventajas:

Múltiples medidas de PA

Mediciones durante las actividades diarias habituales

Mediciones durante el sueño

Estimación del ritmo circadiano

Precisa un mínimo adiestramiento para el paciente

No induce reacción de alerta durante el inflado

Ofrece muchos posibles análisis de datos

Mejor correlación con lesión de órgano y pronóstico cardiovascular.

Desventajas:

Posible pérdida de datos por fallo del equipo o de cooperación

Meticulosa atención a la utilización del equipo

Puede interferir durante el trabajo o el sueño

Posible intolerancia por molestias, erupciones cutáneas, o alergias, incluso síntomas de isquemia en el brazo.

Coste de la técnica.

La práctica de ejercicio físico es altamente recomendable, pues no sólo se produce una reducción de las presiones arteriales, sino que también tiene un efecto beneficioso sobre otros factores de riesgo cardiovascular tales como la obesidad, diabetes, colesterol alto, etc. Sea cual sea su edad hacer regularmente ejercicio físico moderado es un hábito saludable que le reportará beneficios a lo largo de toda la vida, algunos de ellos se los exponemos a continuación.

Efectos sobre el apetito y obesidad

Hacer ejercicio físico, al contrario de lo que ocurre en las personas delgadas, no produce un aumento del apetito, además, aparece un discreto rechazo por los alimentos grasos. Cuando junto a la dieta se hace ejercicio, la perdida de masa magra se reduce al mínimo, modificando favorablemente la composición corporal. El ejercicio de fuerza suele incrementar el peso de forma moderada por el incremento de masa muscular.

Efectos sobre el perfil lipídico

Eleva el HDL-colesterol (colesterol del bueno) y disminuye los niveles de LDL-colesterol (colesterol del malo) y triglicéridos.

Efectos sobre la tolerancia a los hidratos de carbono

La grasa corporal está íntimamente relacionada con la resistencia a la insulina y con la hiperinsulinemia, por eso los obesos que hacen ejercicio físico aumentan la sensibilidad a la insulina la captación y la utilización de la glucosa por parte de las células del organismo. Este efecto beneficioso dura mientras se hace el ejercicio.

Efecto sobre la masa muscular

El tono y la fuerza muscular con la edad tiende a disminuir, la pérdida de tono de los músculos abdominales y la redistribución de la grasa por la pérdida de los estrógenos, que se producen en la mujer en la menopausia, hacen que aumente el perímetro abdominal, ya que la musculatura es incapaz de actuar como sostén. Produciendo además cambios en la estática que dan lugar a dolores lumbares imprecisos.

Efectos sobre la masa ósea

El ejercicio en las mujeres post-menopausicas produce una disminución en el ritmo de pérdida de masa ósea porque favorece la entrada de calcio en el hueso y el efecto mecánico de la tracción de los músculos sirve de estímulo para su formación.

Es muy importante también en los niños y jóvenes ya que es muy efectivo para conseguir llegar a los 35 años con un pico máximo de masa ósea.

Efecto sobre las articulaciones

Es muy importante la movilización diaria de todas las articulaciones para un buen mantenimiento de los cartílagos articulares y de esta manera disminuir la aparición de una enfermedad tan frecuente como es la artrosis.

Efectos sobre la velocidad psicomotora

A medida que avanza la edad, la velocidad de respuesta, perceptiva, de escritura y la velocidad en la coordinación de movimientos se sufre un enlentecimiento. Sin embargo, diferentes estudio han comprobado que las personas que realizaban ejercicio físico tienen un tiempo de reacción más rápido.

Efectos sobre la ansiedad

El ejercicio continuo eleva los niveles de betaendorfina lo que tiene como consecuencia un estado de bienestar que explica la "adicción al ejercicio". Incluso en depresiones leves o moderadas su efecto beneficioso puede ser comparable con los tratamientos psicoterápicos.

Efecto sobre el insomnio

Aparte de llegar más cansados a la cama, el ejercicio aumenta las ondas lentas y disminuye el tiempo de movimiento durante el sueño, conduciendo a un sueño relajante.

Como primera medida, la mayoría de las personas que se proponen realizar esta actividad se "apuntan" a un gimnasio y en general tras uno o dos meses de pagar la mensulidad y no haber acudido ni al 40% de las sesiones se esfuma la predisposición de hacer gimnasia. Pero cuando se prescibe médicamente la realización de ejercicio físico, de lo que se habla es de aumentar el ejercicio físico que uno hace diariamente. Aunque si usted prefiere hacerlo en un gimnasio, y tiene tiempo para ello y voluntad para realizarlo de forma continuada, sera un gran paso que ha dado.

Las condiciones que debe cumplir el ejercicio físico para que sea efectivo son:

Que se muevan grandes masas musculares

Que sea continuado

Basta con hacerlo 20 minutos al día, tres días a la semana como mínimo

Sea cual sea el ejercicio, debe limitarse de tal forma que las pulsaciones ( frecuencia cardiaca) en ningún caso supere las resultante de aplicar la formula de:

Frecuencia cardiaca máxima = 220- edad (años) x 0,7

Si ha practicado ejercicio anteriormente

Si padece enfermedades que lo contraindiquen

El estado de salud actual

Usted puede estar pensando en estos momentos que no puede sacar una hora de su tiempo para ir al gimnasio, pero créanos, para hacer ejercicio físico esto no es necesario, basta con seguir las siguientes instrucciones.

Use la escalera para subir y bajar en vez del ascensor. Si no está en absoluto aconstumbrado, comience bajando unos tramos de escalera y después de unos días baje siempre las escaleras andando (las de su casa y las del trabajo) para, paulatinamente subirlas, pero incorpore cada día sólo un tramo de subida. No utilice el coche mientras le sea posible, es más saludable ir andando o en bicicleta Aparque unas manzanas antes de su lugar de trabajo y ande el resto del camino Si utiliza transporte público bájese una o dos paradas antes y camine a prisa En vez de aperitivo extra en el bar de la esquina dé un paseo a un ritmo acelerado por la vecindad.

Antes de comenzar un ejercicio hay que tener en cuenta:

La preparación psicológica.

La preparación física anterior.

El estado de salud general.

Hay dos tipos de ejercicio:

Aeróbicos que son los que necesita el oxigeno para proporcionar la energía que precisa el músculo. Andar, nadar, bicicleta, correr... etc.

Anaeróbicos, son los que no necesitan del oxigeno en su realización. Levantar pesas, etc. Incrementa la presión arterial tanto sistólica como diastólica y la frecuencia cardíaca, esta de manera menos acusada.

Todo programa de ejercicio debe ir precedido de un periodo de calentamiento, de unos 5 a 10 minutos de duración, que incluya el estiramiento de los músculos que vayan a ser utilizados.

Una vez concluido el ejercicio hay que pasar a una fase de enfriamiento durante 5 minutos, con estiramientos suaves de los músculos utilizados durante el ejercicio.

Hay evidencias epidemiológicas acerca del ejercicio físico para la salud incluso cuando la actividad es muy moderada. La prescripción de ejercicio no es un todo o nada, pues existe un término medio más realista que supone un claro beneficio para la salud sin provocar el desánimo ante programas rígidos y exigentes.

El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y la Sociedad Americana de Medicina del Deporte han promulgado recientemente que: "Cada adulto debe acumular 30 minutos o más de actividad física de intensidad moderada la mayoría y, preferiblemente, todos los días de la semana."

Necesariamente debemos evaluar de una manera objetiva el estado de forma física y considerar que no siempre "más" es sinónimo de "mejor".

Para ello la prescripción debe recoger instrucciones sobre:

Calentamiento previo.

Vuelta a la calma tras la sesión de trabajo.

Hidratación y dieta previas y posteriores al ejercicio.

Indumentaria adecuada.

Ritmo de progresión.

Métodos de evaluación y control

Tipo de ejercicio y su impacto articular.

Calzado cómodo, zapatillas amplias y flexibles de tacón ligeramente elevado. El atuendo adecuado a las circunstancias climáticas: evitar materiales plásticos que incrementan la sudoración y evitan la transpiración. Ropa holgada que posea buena conductividad del calor, permeable al aire y que retenga la humedad ( algodón). Hidratación generosa pero en pequeñas cantidades repetidas con frecuencia: 100-200 ml de agua cada 15 minutos de ejercicio, pueden ser una cantidad razonable dependiendo de la temperatura ambiente. El agua debe estar próxima a 15 ºC para facilitar el vaciamiento gástrico. No debemos olvidar que el mecanismo de la sed sólo restablece el 50% de las necesidades de agua.

Antes y después de la sesión de ejercicio es conveniente consumir líquidos antes de ingerir ningún alimento.

Los preparados comerciales de agua y sales, aportan muy poco y cuestan caros.

La deshidratación, aún siendo leve, reduce enormemente el rendimiento físico: a partir de un 2% de deshidratación el rendimiento se reduce un 20%.

La dieta ha de ser sencilla, con las proporciones de nutrientes generalmente recomendadas (10-15% de proteínas, sobre todo de origen animal, 20-30% de grasa de origen vegetal y 60-70% de hidratos de carbono complejos que, además de producir saciedad precoz ayudan a mantener el peso y aseguran un aporte de glicógeno muscular suficiente.

Siempre se debe realizar un calentamiento con objeto de predisponer al organismo para el esfuerzo.

El calentamiento incrementa moderadamente la frecuencia cardiaca, la temperatura interna y activa el sistema nervioso. Produce vasodilatación muscular y reduce la viscosidad interna del músculo, por lo que aumenta su eficacia contráctil.

Acelera la velocidad de conducción nerviosa, mejora la conducción motriz y la agilidad.

Consiste en unos 10 minutos de ejercicios de extremidades inferiores, cintura pélvica y extremidades superiores, caminando o sin avanzar sobre el terreno y efectuando movimientos suaves para poner a punto todas las articulaciones.

Puede efectuarse un calentamiento específico de las articulaciones, comenzando por los tobillos, las rodillas, las caderas, hasta la región del cuello.

El calentamiento debe ir seguido de estiramientos estáticos. Se trata de ejercicios de flexibilidad que consisten en alargamientos lentos, suaves y mantenidos de los grupos musculares importantes, de duración entre 20 y 30 segundos en cada grupo, sin rebotes y evitando el dolor. Éste nos avisa del peligro del reflejo de sobreestiramiento que resulta perjudicial.

Los estiramientos son importantes para mejorar el rendimiento, prevenir lesiones y facilitar la recuperación tras el ejercicio.

Debemos comenzar por los músculos de la espalda y de la cintura escapular, continuando con el abdomen, la parte posterior de las extremidades inferiores y la zona anterior del muslo. Pueden hacerse en posición erecta y en decúbito.

Se recomiendan tras la sesión principal y como parte del enfriamiento (vuelta a la calma). Aunque o alivien las desagradables agujetas.

Los estiramientos deben tener carácter y duración similares a los del calentamiento.

Después del calentamiento y los ejercicios de flexibilidad se pasa a la parte principal del ejercicio de entrenamiento que consiste en un ejercicio de tipo aeróbico como por ejemplo, caminar a ritmo rápido, apoyando en primer lugar los talones con paso largo y movimientos amplios de las extremidades superiores.

No, la vuelta a la calma ha de preceder siempre a la ducha, para regresar a la frecuencia cardiaca de reposo antes de ella.

El humo de tabaco lleva un alto contenido en sustancias tóxicas, los alquitranes que causan cáncer en múltiples órganos vitales (en el tabaco existen hasta 30 sustancias que producen cáncer). Muchas sustancias oxidantes que producen bronquitis crónica que producen irritación de ojos, nariz y garganta. El monóxido de carbono que daña las arterias y la nicotina que es una droga con tanta capacidad aditiva o más que la heroína.

El tabaquismo es la primera causa de muerte evitable de muerte en los países desarrollados. En España es causante de 45.000 muertes anuales. Más que las producidas por accidentes de tráfico, trabajo o SIDA.

20 MINUTOS DESPUES DEL ÚLTIMO CIGARRILLO: El valor de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca volverán a ser los de antes de haber fumado. La temperatura de las manos y de los pies sube hasta normalizarse.

PASADAS 8 HORAS: Los niveles de monóxido de carbono y oxígeno en sangre se normalizarán.

DESPUES DE 24 HORAS: Disminuye el riesgo de un ataque al corazón.

A LAS 48 HORAS: Aumentan los sentidos del gusto y olfato

72 HORAS DESPUES: Mejora la función respiratoria. Se relajan los bronquios, aumenta la capacidad pulmonar, disminuye la tos, la congestión nasal, el cansancio y el ahogo. Aumenta la sensación general de bienestar.

PASADOS DE 1 A 3 MESES: Aumenta la capacidad física y se cansará menos.

DE 1 A 9 MESES: Rebrotan los cilios bronquiales, lo que hace que mejore el drenaje bronquial y se reduce el riesgo de infecciones pulmonares.

PASADOS 5 AÑOS: Se iguala el riesgo de padecer infarto de miocardio y otras enfermedades cardiovasculares al de los no fumadores. La tasa media de muerte por cáncer de pulmón disminuye de 137 por 100.000 personas a 72 por 100.000 personas.

PASADOS 10 AÑOS SIN FUMAR: La tasa media de muerte por cáncer de pulmón disminuye a 12 por 100.000 personas. Casi la misma de los no fumadores. Disminuye el riesgo de padecer otros cánceres: boca, esófago, laringe, vejiga, riñón y páncreas.

Otros beneficios de dejar de fumar

Sufrirá menos catarros y molestias de garganta.

Disminuye el riesgo de trombosis y embolias cerebrales

En las mujeres que toman anticonceptivos se disminuye el riesgo de embolia o infartos.

Si está embarazada, se eliminan algunos riesgos de enfermedades graves para su hijo.

Mejorará su economía. Con lo que ahorre del tabaco podrá darse un capricho.

Mejorará su seguridad al disminuir el riesgo de incendio o de accidente de tráfico.

Mejorará su aspecto físico y estético. Desaparecerá el mal aliento, mejorará el olor de su ropa y de su casa en general. Mejorará la hidratación de su piel, tendrá menos arrugas y desaparecerá el color amarillento de manos y uñas.

SI TIENE HIJOS SERA UN BUEN EJEMPLO PARA ELLOS Y NO PERJUDICARA SU SALUD (fumadores pasivos).

Irritabilidad, nerviosismo, intranquilidad, ansiedad, frustración, rabia, tristeza, melancolía, dificultad de concentración, cansancio, inapetencia por las labores habituales, insomnio, estreñimiento, cefalea, intenso deseo de fumar y aumento de apetito.

Estos efectos aparecen en la mayoría de quienes intentan dejar de fumar y son la principal causa de recaída. Estos efectos son desagradables pero pasajeros. No son un signo de debilidad o de que no se puede dejar el tabaco.

En todo caso merece la pena soportar estos síntomas comparado con la ventaja que obtendremos al dejar de fumar.

Los efectos desagradables del síndrome de abstinencia serán menos intensos si está en tratamiento con chicles o parches de nicotina u otros fármacos para ayudarle a dejar de fumar.

Si alguno de estos síntomas es tan molesto como para poner en peligro el éxito de su deshabituación tabáquica consulte a su médico

No deje de comer de todo lo que comía antes. Haga una dieta variada.

Aumente el consumo de alimentos ricos en fibra: fruta, verduras, y en hidratos de carbono: arroz, pasta, pan integral.

Reduzca los alimentos con más calorías: grasas animales, repostería, helados...

Reduzca el consumo de alcohol. Además de aportar calorías adicionales, disminuye su voluntad para mantenerse sin fumar. Muchos fumadores lo asocian al tabaco.

Ingiera abundantes líquidos, sobre todo agua. Una buena medida es un vaso de agua antes de cada comida, esto le hará sentir saciedad.

Cuando tenga ganas de fumar puede tomar una o 2 piezas de fruta o uno o dos vasos de agua o zumo.

Durante los primeros días elimine el consumo de café, éste le invitará a fumar.

Evite los fritos, carnes muy sazonadas o comidas fuertemente condimentadas. Intente mantener el orden y las frecuencias de las comidas.

No utilice "el picoteo" como método alternativo al cigarrillo. No comprar alimentos de picar es un buen procedimiento de evitar la tentación. '

Evita el estómago demasiado lleno. Adormecerá tu autocontrol.

Rotundamente NO. Una vez conseguido dejar de fumar no cometa el error de pensar que por fumar un cigarrillo no pasa nada. Empezará con uno y volverá a fumar como antes.

Existen diferencias importantes en la vivencia y el abordaje de la patología isquémica en las mujeres en comparación son los hombres.

La diferente experiencia y expresión de los síntomas podría ser una explicación, aunque no la única.

Las mujeres con un infarto tardan treinta minutos más de media en acudir al hospital.

El índice de mortalidad por infarto de miocardio es un 3% superior en las mujeres que en los hombres.

Aparecen nuevos cuadros clínicos que se dan más frecuentemente en mujeres "el síndrome del corazón roto", que se produce por una "suelta" de catecolamina, ante una situación de estrés emocional con recuperación total en un corto periodo de tiempo.

Cada vez existen más evidencias científicas que relacionan los problemas cardiovasculares con la exposición a factores de riesgo de la madre.

Se ha relacionado el bajo peso al nacer con un posterior cúmulo de factores de riesgo cardiovascular y la aparición de resistencia a la insulina, obesidad, diabetes o hipertensión.

El motivo de tratar al paciente hipertenso no es precisamente librarle de una determinada sintomatología. Esta patología no presenta síntomas específicos habitualmente. El objetivo, es reducir el aumento de riesgo que el hipertenso tiene de padecer complicaciones vasculares (infarto, angina, trombosis cerebral) y renales.

No siempre. En ocasiones y dependiendo de las cifras de presión, del tipo de vida, consumo de alcohol, consumo de sal y grado de actividad puede iniciarse el tratamiento con medidas no farmacológicas y observar si las presiones se reducen en un tiempo prudencial. Si no se normalizan, lo más recomendable es iniciar un tratamiento con medicamentos, sin olvidar que la dieta, el ejercicio, etc. no se deben dejar aún cuando se tomen pastillas para la hipertensión.

Menos que la enfermedad. Es verdad que no existe tratamiento exento de algún efecto secundario, pero los antihipertensivos tienen pocos y por el contrario los perjuicios de una tensión muy alta son importantes.

Si el cansancio sobrevino al principio del tratamiento eso no tiene nada de anormal porque hay que dejar tiempo al organismo para adaptarse a una tensión mas baja. Durante este tiempo usted puede notar síntomas de cansancio y ligeros mareos al cambiar de posición, que son pasajeros y no deben hacer que abandone la medicación. Estos síntomas desaparecerán pronto y se encontrará mejor que antes.

Si aparece más tarde cuando usted lleva tiempo con el tratamiento, consúltelo a su médico que hará lo necesario.

Si cree que el medicamento o medicamentos no le sientan bien, consulte con su médico y, en todo caso, la enfermera o el farmacéutico. No modifique las dosis ni suprima el tratamiento por su cuenta.

Si usted está al principio del tratamiento, eso no tiene nada de extraordinario, hay que saber esperar a que los medicamentos actúen. Los efectos de los medicamentos hipotensotes llegan lentamente, bien porque el medicamento no actúa totalmente hasta después de un tiempo o porque usted necesita un aumento progresivo de la dosis.

Además, no siempre se encuentra a la primera la medicación o la dosis adecuada. Si sus cifras no cambian una vez establecido el tratamiento, su médico modificará el tratamiento o la dosis.

Controlar la presión arterial es un problema de tiempo y constancia por parte del médico, del hipertenso y encontrar la combinación de medicamentos adecuada.

La hipertensión arterial es una enfermedad crónica por lo que el tratamiento farmacológico es indefinido. Abandonar la medicación antihipertensiva puede ser peligroso.

Cuando las presiones están bien controladas durante un año, su médico puede reducir la medicación o incluso retirarla en función de la evolución de las presiones arteriales y siempre enfatizando al paciente la importancia de las medidas no farmacológicas. En ocasiones se consiguen largos periodos de tiempo sin medicación, pero esto debe ser hecho siempre bajo criterio de su médico, nunca tome usted esta decisión.

No olvide que su presión se ha "normalizado" porque toma medicación de forma regular y permanente.

Los motivos por los que una persona llega a ser hipertenso son muy diversos y los mecanismos de acción de los diferentes fármacos antihipertensivo también lo son. Por ese motivo, dependiendo de cual sea el mecanismo por el que mantiene sus presiones elevadas, un medicamento será efectivo y otro no.

Hay centenares de medicamentos contra la hipertensión y millones de medicamentos en las farmacias. Las mezclas posibles son innumerables, por lo que es mejor atenerse a las prescripciones de su médico, e informar siempre del tratamiento que se está siguiendo a los diferentes especialistas que usted pueda necesitar consultar.

 

 

 

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